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martes, 20 de diciembre de 2011

Guardianes Niō - Kongōrikishi

Kongōrikishi (金剛力士) or Niō (仁王)


A la entrada de muchos templos de Japón, China y Corea, nos encontraremos con los Kongōrikishi o Niō, dos figuras humanoides muy musculadas y con “cara de pocos amigos” que en realidad son los guardianes del templo, los guardianes de los dioses, que según la tradición nipona acompañaron a Buda en su camino y, aunque no consiguieron llegar a su nivel de iluminación son considerados Bodhisattva, es decir, alguien que está avanzado en el camino de la iluminación sin haber llegado a ella todavía.

Normalmente, el de la derecha, Naraen Kongō (那罗延金刚), Jingang Nàluóyán en chino mandarín y Agyō en japonés, se representa con la boca abierta, es símbolo de la violencia y representa el inicio y el nacimiento. También lo representa la vocalización del primer grafema del sánscrito Devanāgarī (अ) que se pronuncia "ah".


El de la izquierda, Misshaku Kongō (密迹金刚), Miji Jingang en chino mandarín y Ungyō en japonés, se representa con la boca cerrada, representando el fin o la muerte, de una manera similar al Alfa y Omega del cristianismo. Simboliza la fuerza latente, manteniendo la boca bien cerrada, la cual es necesaria para trabajar su vocalización "hūm" o "Un".


Los Guardianes Niō también son llamados Guardianes de los Dioses, pero no son guardianes de ningún dios, si no del concepto budista de la iluminación, del hecho en sí de alcanzar el estado de la claridad y sus facciones representan una actitud: la energía que corta el oscurecimiento y la ignorancia. Por eso, Naraen se representa con esa especie de cetro llamado vajra, que, como arma, tiene las cualidades del diamante, es puro, como tal vehículo de la luz y duro, capaz de cortarlo todo. Misshaku es normalmente acompañado con una espada.

La combinación de los Kongōrikishi es representada por la imágen de Shukongōshin o Zhí jīngāng shén en chino mandarín.


domingo, 21 de agosto de 2011

Ouroboros "Todo es uno"


"El esfuerzo eterno"
"La lucha eterna"
"Todo es uno"
"El círculo de la transmutación"
"El retorno sin fin"
"La creación desde la muerte"

Se llama ouroboros o uróboros(ουροβοροσ) a un antiguo símbolo griego que representa a una serpiente o dragón que devora su propia cola. Nadie conoce la antigüedad exacta del símbolo, pero sus primeras representaciones se encuentran en tratados de alquimia compuestos en Alejandría durante los siglos III y IV a. c.
La alquimia, ciencia ahora obsoleta, se basaba en teorías casi opuestas a los principios de la química moderna. Los químicos han demostrado que la materia existe en más de cien formas elementales. Los alquimistas teorizaban que la materia tenía una forma perfecta compuesta de la unión en exacta proporción de cuatro elementos: la tierra, el agua, el aire y el fuego. Los alquimistas alejandrinos exploraban métodos para modificar las proporciones de los cuatro elementos en las sustancias, querían transmutar la materia desproporcionada en materia proporcionada o dorada.


Los antiguos alquimistas solían utilizar la alegoría y el simbolismo en sus textos para describir los procesos técnicos. En sus tratados, el símbolo uróboros suele aparecer acompañado de la inscripción «Todo es Uno» (εν τον παν), pretende simbolizar varias doctrinas importantes que querían demostrar los alquimistas: la unicidad última de la materia; la perfeccionabilidad de la materia imperfecta; el ciclo de la materia (nacimiento, crecimiento, descomposición, muerte y renacimiento), el regreso circular de una sustancia impura a su fuente pura a través del proceso alquímico.

El Uróboros, es un concepto empleado en diversas culturas a lo largo de al menos los últimos 3.000 años. Engloba varios conceptos similares y otros que no están relacionados y han sido asimilados recientemente por el cine y la televisión. Generalmente un dragón representado con su cola en la boca, devorándose a sí mismo. Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen. El mito de Sísifo. En un sentido más general simboliza el tiempo y la continuidad de la vida. Se usa como representación del renacimiento de las cosas que nunca desaparecen, solo cambian eternamente.

En un principio su uso más antiguo estaba en la emblemática serpiente del Antiguo Egipto y la Antigua Grecia. Los uróboros se remontan a los jeroglíficos hallados en la cámara del sarcófago de la pirámide de Unas, en el 2300 a. C. El símbolo tradicional consiste en un dragón o una serpiente que se muerde la cola y crea un círculo sin fin.

Igualmente se puede encontrar un mito similar en la mitología nórdica. En esta mitología, la serpiente Jörmungandr llegó a crecer tanto que pudo rodear el mundo y apresarse su propia cola con los dientes. Este mito fue divulgado más ampliamente por la literatura de entre guerras del siglo XX. El deseo por la consecución del saber oculto, llegar a encarar las fuerzas elementales de la naturaleza, temibles y monstruosas, pero que finalmente conducen hacia la debilidad y la culpa.

El Uróboros representa la personificación de fenómenos naturales como el sol, las olas del mar, etc., subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, para volver a empezar. Esto lo relaciona con el mito solar de Sísifo y Helio, el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes que alcanzase la cima de la colina, la piedra rodaba de nuevo hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar desde el principio.

domingo, 24 de julio de 2011

Mantras y/o vocalizaciones


El mantra es una vibración que disuelve los oscurecimientos y activa lo luminoso. Cada deidad simboliza la energía opuesta al oscurecimiento y una energía luminosa. Su mantra actúa disolviendo los oscurecimiento y activando nuestra esencia luminosa. Los mantras deben recitarse con la motivación correcta, desear nosotros estar bien para poder ayudar a todos los seres. No hace falta recitarlos en voz alta pero los lamas recomiendan al menos mover la boca.

La mente está constantemente en movimiento, jamás descansa. Los pensamientos surgen de todas partes: del pasado (la discusión que tuvo con su padre hace veinte años), del presente (¿dejó la cafetera con el fuego encendido?), del futuro (hay tantas cosas que hacer este fin de semana), y parece como si no hubiese un espacio vacío entre dos pensamientos o fuera imposible tenerlos bajo control.

¡Su mente y sus pensamientos no deberían ejercer un control sobre usted, por el contrario, debería ser usted quien ejercite un control sobre ellos! Una de las maneras más eficaces de lograrlo consiste en dirigir los procesos mentales y hacerlos más lentos mediante el uso de un mantra.

Los mantras son palabras y sonidos dotados de poder que los budistas y los hindúes utilizan para la sanación y el desarrollo espiritual. Son términos o expresiones que actúan sobre la mente. ¿No ha notado que algunas frases o palabras le afectan más que otras? El efecto de las palabras puede ser bueno o malo. El sonido de la(s) palabra(s) o los mantras conecta a quien lo pronuncia con un nivel más elevado de conciencia. Cuando se elige un mantra con un significado personal, éste se hace más poderoso. El objetivo de un mantra es el sosiego de la mente y las emociones, y centrar la atención en el momento presente, vivir el momento presente.

Cada religión tiene un mantra. Uno de los más antiguos y populares es el término hindi rama, que quiere decir "alegría". Otros ejemplos de mantras son el kirie eleison de los ortodoxos, el Alá musulmán y el Ave María de los católicos, o simplemente el nombre de Jesús. Sin embargo, no se sienta obligado a elegir un mantra de tipo religioso. Un mantra puede estar lleno de sentido para usted y carecer por completo de una connotación religiosa.

Cualquiera que sea el mantra que elija, úselo siempre que note que está comenzando a enojarse o sentirse herido. En vez de reaccionar con ira ante una determinada situación, repítase el mantra en silencio hasta que se tranquilice.

Eknath Easwaran, escritor, conferenciante y fundador del Blue Mountain Center of Meditation, en Berkeley, California, ha enseñado y dado conferencias sobre meditación y espiritualidad por todo el mundo a lo largo de más de veinticinco años. En su libro Take Your Time, Easwaran explica cómo nuestras mentes con frecuencia se ven agitadas por pensamientos negativos. También enseña la manera en que podemos hacer frente a este tipo de pensamientos.

Por ejemplo, cuando usted pasa por delante de una panadería, es posible que su mente comience a repetir de modo automático la palabra "pan, pan, pan", cada vez con mayor insistencia. Antes de que se dé cuenta -incluso si ya ha desayunado- estará usted saliendo de la panadería con un pan en la mano. éstos son los momentos en los que hay que recitar el mantra. Al pasar por delante de una panadería repítase a sí mismo: "rama, rama, rama" (o el mantra que haya elegido).

Puede que su mente siga insistiendo "pan, pan, pan ". No importa, usted siga repitiendo mentalmente "rama, rama, rama". A veces el pan ganará y otras no. Pero si es constante, llegará el día en que pasará de largo por delante de la panadería. Su mantra habrá actuado sin que usted haya recurrido a él constantemente.

Al usar el mantra, liberamos nuestras mentes de la esclavitud del ego y las emociones. El mantra permite que apartemos la atención de lo que el ego pone ante nosotros, que no siempre es lo mejor, y nos brinda la oportunidad de reflexionar y elegir.

También podemos usar el mantra para mantener la mente en un estado positivo cuando estamos aburridos o inquietos. Los mantras ayudan a calmar la mente. Repetir en silencio nuestro mantra mientras caminamos, hacemos cola, incluso conducimos, es extremadamente útil y relajante.


¿Cómo funcionan?

Los mantras emplean los mismos canales subliminales que la música y los anuncios publicitarios, aunque con intenciones mucho más benéficas.
No es necesario intelectualizar el "significado" o la simbología del mantra para que su sonido ejerza sus efectos sobre nosotros. El ritmo sonoro funcionará en el plano incosnciente y acabará por saturar los pensamientos conscientes, lo cual a su vez, afectará a los ritmos. De hecho, parte de la magia del mantra consiste en que no se debe reflexionar sobre su sentido, pues sólo así trascenderemos los aspectos fragmentarios de la mente consciente y percibiremos la unidad subyacente.


¿Cómo se utilizan?

Pronunciados en voz alta o interiormente de forma rítmica y repetitiva.

Algunas tradiciones hindúes utilizan un yapamala, una especie de rosario con 108 cuentas para recitar cada mantra en ciclos exactos al alba y a la puesta del sol.

Amma y otros maestros espirituales nos aconsejan recitarlos también cada que nuestra mente no esté concentrada en un trabajo que requiera toda nuestra atención, para mantener nuestra mente limpia y purificar nuestro entorno evitando los pensamientos impuros, las divagaciones y la falta de concentración.

Anodea Judith dice que pronunciado en voz alta durante algunos minutos a primera hora de la mañana, "un mantra eficaz queda reverberando en silencio, mentalmente, durante toda la jornada, y deja en nosotros la impronta de la vibración, la imagen y el significado. Se cree que con cada eco, el mantra centúa la magia sobre la textura de lo corporal así como de lo mental, en el sentido de promover la armonía y el orden. La actividad adopta un nuevo ritmo; todo baila a la cadencia del mantra. Si lo elegimos rápido, nos servirá para generar energía y vencer la desidia. Si recurrimos a un mantra lento, nos ayudará a obtener durante todo el día un estado de relajación y de calma".

domingo, 20 de febrero de 2011

El simbolismo del águila


El águila: erupción de dignidad, libertad y fascinación. Ave majestuosa entroncada con el Sol, la tormenta, el ímpetu guerrero, el triunfo del espíritu sobre la materialidad inerte.

En este momento de Simbolismo animal de Temakel, intentaremos respirar cerca del gran pájaro. Primero recordaremos los ancestrales sentidos simbólicos del águila; y, luego, meditaremos sobre el humano hechizado por el anhelo de asemejarse al pájaro soberano de las alturas.

De las fauces del Sol emerge un aleteo remoto.

El Rey de las Aves nace del gran fuego celeste. Su hogar es lo alto. Desde la cima de la bóveda, la tierra es lejana. Pero el ojo aguileño acerca lo distante. Y las alas del gran pájaro planean con suavidad. Acicalan dulces rumores de aire; intuyen, anticipan, los senderos del viento. Y, acaso en el mediodía, el ave del pico ganchudo y las garras ásperas, baila en círculos. 

Esculpe una ronda circular sobre el mar y los suelos. Y la familia de símbolos de los hombres espolvorean sus plumas.

En el lenguaje de los jeroglíficos egipcios, la letra "A" se representa con la imagen del águila. Su significado es el calor vital, lo diurno, el origen. La existencia del ave altiva es a pleno Sol; de ahí su parentesco con el aire, el fuego, y su asociación con la fuerza fecundante masculina, con la figura del padre. El águila atisba de un extremo a otro el horizonte, por lo que para los hititas es la divinidad solar omnisciente. Su opuesto es la lechuza, pájaro de la oscuridad nocturna y la muerte.

El águila es poder que desciende desde lo alto con la velocidad del relámpago. Es potencia que se abate feroz sobre la víctima. Es, por tanto, fuerza guerrera. Los influjos bélicos, las virtudes combativas del gran ave, relucen en los escudos de armas y emblemas nacionales de reyes alemanes, duques de Baviera, Silesia y Austria, los margraves de Brandeburgo y los reyes de Polonia. 

El águila como símbolo heráldico fundamental

En la heráldica europea existe también la costumbre de la representación del águila bicéfala, doble águila. En 1433, el pájaro de dos cabezas, asociado con la deidad romana Jano, se convierte en blasón de los emperadores romanos-germánicos. Luego de la disolución del imperio es símbolo del Imperio de Austria (hasta 1919), y de la Rusia Zarista (hasta 1917).

- En el Aventino, Rómulo contempla un águila. La estima señal de buen augurio. El ave se convierte luego en estandarte y emblema del Imperio Romano. 
- Para los chinos el pájaro altivo es vigor, fortaleza; al aparecer sentado sobre una peña simboliza al luchador que aguarda un combate decisivo. 
- Quauhtli (águila) es el nombre del decimoquinto de los veinte signos del calendario azteca. El nacido bajo su influencia promete futuras cualidades guerreras. El águila es también el ave imperial de los aztecas. El antiguo pueblo dominador y sacrificador de Mesoamérica posee la Orden de Aguilas y los jaguares, su aristocracia guerrera. En el siglo Xll, los aztecas descubren un águila que se posa sobre un cactus. Esta es la señal del lugar donde erigirán Tenochtitlán, que brilló donde hoy se emplaza la actual capital de México.

El águila es luz vencedora de las potencias oscuras

En este rasgo simbólico se manifiesta como matadora de serpientes y dragones. Serpientes enrolladas en el pico aguileño aparecen en el blasón de México. En la India, el águila es Garuda, que lucha contra la serpiente. La iconografía cristiana expande la significación del pájaro de mirada ceñuda como bien triunfante. Se asocia con el evangelista Juan, el profeta Elías y el Cristo resucitado. Su vuelo hacia la altura se lo relaciona con la Ascensión de Cristo. El águila deviene así mensajero celestial. En la India le llevaba el soma a Indra. Para San Jerónimo es emblema de la elevación propiciada por la Oración.

El águila y la renovación solar.

En antiquísimos sepelios reales, el cadáver del soberano es obsequiado a las llamas. Mientras el fuego consume los restos, se hace volar un águila, vehículo alado del alma del muerto en su viaje hacia los dioses; hacia el sitio celeste de una resurrección. 

La fusión del águila con el Sol y sus rayos propicia la alquimia de su rejuvenecimiento. En la Siria Antigua, el águila con brazos humanos simboliza la adoración del Sol. Según el decir de Hohberg, en 1675, "...cuando sus plumas se vuelven incapaces para el vuelo, el águila se rejuvenece y renueva en la llama del Sol". El gran ave también puede rejuvenecer lanzándose tres veces sobre el agua; de ahí su vínculo con el Bautismo y las pilas bautismales.

En el águila late el ojo ígneo de la visión

Lo visionario. Para algunos Bestiarios, el ave altiva puede escrutar intensamente el Sol, sin enceguecerse. Signo de la familiaridad entre el ojo aguileño y el fogoso rayo solar. En los vitrales góticos, el águila eleva a sus polluelos aun no aptos para el vuelo, para enseñarles el modo de contemplar el esplendor del Astro Rey.

La mirada aguileña siempre se expande hacia la lejanía. Su voluntad se entrelaza con lo remoto y se desentiende de lo cercano. La visión del gran pájaro no es sólo poder de acercamiento físico a lo distante; es visión preñada de agudeza intelectiva, de "pensamientos de águila".


El influjo de ese pensar sobre los humanos, los desvía de la vida cotidiana, los impele a colisionar, con mordacidad y firmeza, contra lo instituido. Los consagra al inconciente hechizado por el águila y sus vuelos del espíritu.

Y el águila planea ágil en el nervio de la tormenta

En las antiguas monedas macedónicas, se acuña la estampa aguileña como expresión del rayo. Su capacidad de elevarse en las alturas, y luego de descender en fulminante caída, es relacionada con la descarga fulminante del rayo. Es así el pájaro de la tempestad. Los indios de la costa noroeste de Estados Unidos representan al águila como Thunderbird, el pájaro de trueno. Al combatir con los espíritus del mundo de los muertos provoca las tormentas. Incorporada a los postes totémicos de los clanes, alude al fundador mítico del grupo.

Y el gran pájaro, con su vuelo de alas nítidas y rudas, es indicio también de lo que puede volatizarse, sublimarse, hacerse sutil. El águila como símbolo de la volatización. Cuando el ave solar devora al león, significa el triunfo de la imaginación y el espíritu sobre el caos material. Es volatización, sublimación, del impulso instintivo y terrenal.

El símbolo muta la mudez posible de las formas.

El desierto puede recluirse en su vastedad estéril; el océano diluirse en sus planicies amorfas de líquido, y los bosques extraviarse en sus apelotonados collares de árboles. Pero lo simbólico permite que el desierto, el mar y el bosque, se excedan a sí mismos, y se liguen con un sentido superior y universal.

Y el águila surca el cielo y cosecha en las tierras celestes, semillas de sentidos. El cielo surcado por su majestad no puede ser ya espacio neutro, mudo, inexpresivo. El ave del escrutar incisivo inventa sobre los crepúsculos, castillos de significaciones. Para habitar en aquel lugar celeste, habría que ser como águila. Ser como el pájaro de la tormenta. Ser respiración humana animada por la agudeza de una visión; por la decisión de un salto audaz; por el coraje guerrero y la mística de la adoración del Sol y la renovación.

Ser como águila. Ser triunfo sobre el peligro de la materia fangosa, sin conciencia; ser luz expansiva y habitante de la altura que vence al dragón del caos; rugido poderoso y creador de la tormenta; danza del espíritu sutil sobre piedras pesadas y sin amor a lo lejano.

Ser como águila: alas y el ojo, en los que el pensamiento asciende a la nube más secreta.

Artículo de Esteban Ierardo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Qigong o Chi Kung


El concepto de Chi es muy antiguo y formaba parte de la cultura de numerosos pueblos que lo conocieron y lo manejaron con nombres diferentes: Ki, Chi, Prana, etc.

El Chi, es la energía vital que tenemos y nos permite vivir. Todos nacemos con cierta cantidad de esta energía vital, la aumentamos o disminuimos con nuestros hábitos. Podemos incrementar el Chi con ejercicios respiratorios, en China se les conocen como Chi Kung o Qigong, en la India como Prana-yama. Disminuiremos el Chi con nuestros estados emotivos alterados, con malos hábitos alimenticios, sexuales, etc. Existen otras formas menos comunes que nos permiten la captación de esta energía, y es a través de “danzas”, de la “captación” de energía luminosa, etc. El flujo correcto de esta fuerza vital nos mantiene saludables, la interrupción produce enfermedad o muerte.

En la antigua China, muchos monasterios tenían prácticas gimnásticas o danzas que ayudaban al equilibrio y al flujo del Chi. El Chi Kung es una serie de ejercicios respiratorios que aumenta el Chi, este aumento en un practicante produce mayor vigor físico, más vitalidad, resistencia a las enfermedades, más condición física, y de acuerdo con las historias de monasterios y clanes que lo practicaban, desarrollan características y cualidades “fuera de lo normal”. Las escuelas de arte marcial que tuvieron influencia taoísta, tendieron en su generalidad al cultivo y uso de una energía que le dieron el nombre de Chi (o Ki en japonés). Estas escuelas se difundieron en el sur de China y sus estilos se conocieron como estilos “internos”. Tenían formas de ejecutar los movimientos, cuya suavidad contrastaba con la dureza y fuerza con la que hacían gala los estilos del norte. Las escuelas del sur tenían métodos diversos para la captación del Chi, entre estos métodos nos encontramos numerosos ejercicios de respiración y concentración.


El Chi fue conocido con diferentes nombres, los alquimistas medievales la llamaban “fluido vital”, Paracelso le llamó “numia”; “magnetismo animal”, “mesmer”, “energía del orgón” por Wilhelm Reich; “fuerza ódica” por el Barón de Reichenbach; también fue llamado prana, tumo, ki, etc. Las diversas escuelas que señalaron el cultivo del Chi, señalan que éste se almacena un poco abajo del ombligo, el punto preciso es de 3 a 5 cm abajo, punto que los chinos llaman Tan-Tien. La energía (Chi) puede ser obtenida del aire, de la comida, de cualquier fuente luminosa, de la tierra, etc. El desperdicio del Chi y la alteración de su flujo en el cuerpo se debe a estados de excitabilidad como los son: el coraje, el enojo, la tristeza, el odio, etc. De ahí que para los chinos que cultivan el Chi tenían prácticas diversas que pretendían el control de los sentimientos y pensamientos.

domingo, 9 de enero de 2011

Estimaciones

La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente. Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos antagonistas, de cara a determinar el resultado de la contienda.

El primero de estos factores es la política; el segundo, el clima; el tercero, el terreno; el cuarto, el comandante; y el quinto, la doctrina. La política significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro. El clima significa la noche y el día, el frío y el calor, días despejados o lluviosos, y el cambio de las estaciones. El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia.

El comandante ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Por último, la doctrina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar al ejército. Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado. Por lo tanto, al trazar los planes, han de compararse los siguiente siete factores, valorando cada uno con el mayor cuidado:

1. ¿Qué dirigente es más sabio y capaz?
2. ¿Qué comandante posee el mayor talento?
3. ¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?
4. ¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones?
5. ¿Qué tropas son más fuertes?
6. ¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas?
7. ¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa?

Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual de los dos bandos saldrá victorioso y cual será derrotado. El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá. Ese general ha de ser mantenido al mando. Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido. Tras prestar atención a mi consejo y planes, el general debe crear una situación que contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe tomar en consideración la situación del campo, y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso.

El arte de la guerra se basa en el engaño.

Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo. Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egotismo. Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera.

Estas son las claves de la victoria para el estratega. Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que las condiciones del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto. Mediante todo esto, uno puede adivinar el resultado final de la batalla.
"El arte de la guerra"
Sun Tzu.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Sistema chino de rangos


En el sistema Chino no hay rangos reales usando cintas como distintivo para denotar niveles de aprendizaje.

El sistema de rangos está basado en la estructura de la familia China, que siempre sitúa al más antiguo a la cabeza del Clan. El uso del título para nivel era uno de respeto y obediencia, el rango está basado más en la edad de la escuela que en la edad del practicante. Un estudiante más joven (nuevo) que entra a una escuela tradicional del kung fu, debe siempre respetar al más antiguo antes que a sí mismo. No importa que el estudiante más joven sea mejor que el más antiguo, él todavía debe respetarlo. No es una ley, pero es una regla seguida por la filosofía y el entrenamiento dado por el instructor. Su instructor siempre será su instructor, sin importar que tan avanzado vaya usted. Es similar a una semilla que debe ser regada y nutrida para que crezca a su más completo potencial. Era dedicación de su instructor que nutriera y cultivara su mente para absorber la información adquirida a través de sus años de entrenamiento. El conocimiento es para usted, para entender y desarrollar hasta lo último para su propio uso particular.

El conocimiento es neutral, no tiene voluntad propia para hacer algo. Está arriba de lo individual dirigir este conocimiento hacia un canal productivo. Como el famoso maestro del Zen Gasan ha dicho: “Una disciplina pobre, utiliza una influencia del profesor. Una disciplina justa, admira la amabilidad del profesor. Una disciplina buena, crece fuerte bajo la disciplina del profesor. Sin embargo, un profesor es un estudiante de sus estudiantes, él es guiado por todos y cada uno de ellos”. El sistema Chino, usa una banda que es considerablemente más ancha que la cinta japonesa (obi). La banda usualmente mide de 6 a 8 pulgadas de ancho por 9 a 14 mts de largo. La cinta usada en la China, fue usada solo como soporte de la parte trasera, debido al esfuerzo en el movimiento de esta área de torso. También controla el centro de respiración “Tan Tien”. La cinta fue usada para esconder objetos pequeños como monedas, dardos, dagas y otras armas. El propósito principal era levantar los pantalones por sí mismos (evitar que se cayeran). En China, los pantalones usados en días de antaño fueron pantalones flojos que no restringían el movimiento del cuerpo. La cinta representaba la lealtad, la cinta de la religiosidad filial que le recuerda a uno su país y sus antecesores.

A continuación está un pequeño listado de un sistema chino de rangos:


Cantonés
Masculino Femenino Traducción
Tou Dai - Estudiante
Tou Shoon Tou Shoon Lui Gran estudiante
Si Dai Si Mui Hermano menor
Si Heng Si Jie Hermano mayor
Si Sook Si Ku Jie Tio
Si Fu - Padre / Profesor
Si Pak Si Ku Ma Tío abuelo
Si Gung - Maestro
Si Tai gung - Gran maestro
Si Jo - Gran Gran Maestro
Jo Si - Fundador del Sistema


El dar bandas de colores es un invento moderno usado por las empresas americanas, así como otros grupos alrededor del mundo. Recuerde que el rango no es esencial, el conocimiento individual es lo importante. El rango de una cinta es un objeto material que puede ser tomado lejos de usted, pero el conocimiento que usted ha adquirido, es suyo y se guarda y se usa cuando llega su hora.